Depuración tras las vacaciones

Antes de comenzar las tan deseadas vacaciones iniciamos un proceso infernal para que el biquini se convierta en nuestro. Muchas llegamos al objetivo e incluso lo superamos haciendo que el traje de baño nos siente como un guante, perdida de peso, tonificación de las piernas, el abdomen, eliminación de la celulitis, saneamiento de pelo…

Pero, ¿qué pasa cuando llegamos a la playa?, el estrés al que hemos estado sometidas durante todo el año y más en estos últimos meses intentado estar perfectas debe salir por algún sitio…y lo hace cuando vamos al chiringuito, al quiosco de helados, cuando paseamos por el paseo… el picoteo, beber alcohol, dejar de practicar deporte y de recurrir a las cremas que nos prometían la eliminación de la piel de naranja.

Todo esto se refleja cuando la quincena de nuestras vacaciones ha terminado y regresamos a casa y nos reencontramos con la báscula, o con la ropa que utilizamos normalmente para ir al trabajo.

El peso ha aumentado, el pantalón ya no sube y la blusa no cierra como es debido…

Al síndrome post-vacacional se le une la prisa por desprendernos de esos kilos demás que hemos cogido tan rápido como los perdimos de forma tan rápida en los dos meses anteriores.

Antes que nada, cabe resaltar que los milagros no existen y que esa perdida de peso que experimentamos antes de irnos a la playa era un espejismo. La constancia en nuestro cuerpo con el deporte y la alimentación son las claves para conseguir la estabilidad plena y no sufrir la desilusión que hemos sufrido cuando hemos regresado de las vacaciones y hemos despertado del “sueño”.

Siguiendo la pauta anterior de la constancia, os proponemos algunas claves para regresar al estado en el que nuestro cuerpo se encuentre bien.

En primer lugar no hay que saltarse ninguna comida, sí alimentamos poco nuestro organismo, este ahorra el máximo de energías y por ello consume menos, es preferible comer mas veces al día en menores cantidades.

El agua, como os informamos en post anteriores, es la mejor aliada que podemos tener, fuente depuradora, nos ayudará a eliminar todas las toxinas acumuladas en nuestro cuerpo y a evitar muchas enfermedades.

No tienes porque comenzar una dieta, ya que a muchas esa palabra les da miedo, simplemente puedes cambiar algunos alimentos de tus comidas habituales, por ejemplo sustitúyelos por aquellos que son denantes y depurativos como la piña, el calabacín, los espárragos y las alcachofas. Junto con el agua y las infusiones ayudaran mucho a reducir tu peso sin tener que iniciar una estricta dieta.

Cuando estamos fuera de casa solemos sufrir estreñimiento, hinchazón abdominal y malas digestiones, por eso, en vez de recurrir a la farmacia debemos aumentar nuestra ingesta de productos integrales ricos en fibras y todos aquellos ricos en prebióticos. Solucionarán nuestros problemas con la flora intestinal y ayudaran a su mejor tránsito.

Cuando cocinemos debemos regresar a la cocina sencilla, utilizando el horno, el microondas, el papillote o la cocina al vapor, además de abandonar la sal y recurrir al fascinante mundo de las especias que se encargarán de aliñar los platos sin que nuestro organismo sufra.

Mantener una rutina de ejercicio diario mínimo de treinta minutos será suficiente para ayudar a reducir nuestro peso.

Día a día, con el seguimiento de estos consejos llegaremos al siguiente verano sin tener que recurrir a la Operación Bikini.

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