Más que una talla

Nos aproximamos a la recta final del mes de enero y aún seguimos encontrando carteles que anuncian rebajas en las tiendas que buscan atraer a los compradores y las compradoras más rezagados. Pero, este año, son otros los carteles que han irrumpido en los escaparates y los probadores de las tiendas de ropa más concurridas de Madrid. Algunas chicas, al irse a probar alguna prenda, se habrán encontrado alguna curiosa pegatina con textos tan desconcertantes como “Tu cuerpo es una casa, no una cárcel“, o “Menos bellas durmientes y más feas despiertas“. Se trata de una iniciativa que llevan liderando desde hace semanas agrupaciones feministas como Las Lilas o Nenazas.

La finalidad no puede ser más clara. Denuncian la tiranía de los cánones de belleza que imperan en la sociedad y que, aseguran, están condicionando una injusta oferta en las prendas de vestir. Desde estos movimientos por los derechos de la mujer, denuncian que las ventas se centran cada vez más en las tallas más bajas, obligando a las mujeres a adaptar sus cuerpos a la ropa, en lugar de suceder a la inversa. Las tallas son cada vez más XS y menos XL.

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Es por esto que, este grupo de intrépidas revolucionarias, se han colado en los probadores de forma clandestina y han dejado sus mensajes para concienciar a las mujeres de que avergonzarse de los kilos de más es un grave error, y que la belleza no la pueden decidir las marcas. Con el bombardeo que generan los medios y la publicidad sobre lo que se supone que es un cuerpo bonito, lo único que se persigue es introducir una necesidad imperiosa en la mujer de comprar productos de belleza que la ayuden a aproximarse a la “mujer ideal”. De esta forma, la venta de cosméticos y de remedios milagrosos para adelgazar se disparan dejando tras de sí un tremendo daño en la autoestima de las mujeres que sucumben al engaño.

Se denuncia que esta actitud de los comerciantes es una forma más de violencia. Se lucran de los complejos, pero lo más grave es que promueven y alimentan esos complejos sin importar las consecuencias. Se trata de una actitud irresponsable y permitida por la sociedad, y degenera en una distorsión del concepto estético de la belleza de las mujeres.

La idea del movimiento, que ha sido apoyado en las redes sociales con el hashtag #eresmásquetutalla, no es solo arremeter contra el comercio irresponsable, sino que pretende también concienciar a la mujer de que la belleza está en la forma en que una se ve a sí misma. Tener un cuerpo lleno de curvas y ser hermosa no son cosas que estén reñidas entre sí. Hace ya mucho tiempo que las modelos de tallas grandes se pasean por las pasarelas sin ningún tipo de complejos. Reivindican de esta manera un cuerpo sano y bello que está por encima de la dictadura de los cánones.

Pero, a pesar de los pequeños avances que se van haciendo, aún queda mucho por hacer. Lo cierto es que la presencia de modelos ‘curvy‘ en los medios no pasa de ser algo anecdótico, ya que la mayoría de marcas de ropa siguen apostando por la delgadez del cuerpo. El hecho de que las prendas de tallas que superan la 42 sigan ofreciéndose en “departamentos especiales”, es un claro reflejo del largo camino que aún queda por recorrer.

No obstante, la solución sigue estando en el interior de cada mujer y de cada hombre. Debemos ser capaces de dar la espalda a ese espíritu superficial que intenta dirigir nuestros gustos y preferencias hacia tendencias destructivas. Nosotros somos los que tenemos la última palabra; nosotros decidimos qué está de moda y qué no lo está; nosotros decidimos lo que es bello, y no hay nada más bello que mirarse al espejo y ver cómo tu reflejo te devuelve una sonrisa segura y valiente. ¡Porque eres más que una talla!

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