Pérdida de cabello por estrés

La alopecia natural es una consecuencia común del avance inevitable de los años. Fisiológicamente, no sólo afecta a los hombres, y suele estar provocada por la herencia genética y por los cambios en la hormona testosterona. Ahora bien, no siempre es así, a veces puede estar relacionado con algún estado emocional alterado o alguna enfermedad, como por ejemplo, el estrés.

Caída del pelo

Se confunde constantemente el estrés con una patología, cuando no es así en absoluto. No es más que un modo de defensa que posee nuestro organismo, una forma de estar alerta ante la sospecha de un peligro. El problema viene cuando dicho estrés se alarga en el tiempo acarreando consecuencias fisiológicas y psicológicas graves, entre ellas la caída del pelo.

Podemos ser nosotros mismos los causantes de una pérdida de pelo mayor.

Aunque la caída de nuestro cabello es una cuestión fisiológica, puede empeorarse mucho por efecto de nuestra propia mente. Así, si uno está sometido a un cuadro de ansiedad y está perdiendo pelo progresivamente, puede acrecentar aún más la caída al ser consciente de ello, generándose a sí mismo aún más ansiedad y cayendo en un círculo vicioso muy peligroso.

Por ello, lo más recomendable es calmarse, no preocuparse demasiado y, una vez podamos pensar con claridad, tomar las medidas pertinentes para intentar evitar, en la medida de lo posible, la caída del pelo. Incluso es acertado pensar que, en última instancia, existen numerosos tratamientos que pueden ayudar en situaciones límite.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de cuidar nuestro pelo es que la alimentación cumple un papel fundamental en su fortalecimiento y crecimiento. De hecho, una falta de vitaminas o minerales grave puede ser suficiente para provocar la caída del cabello, sin necesidad de ningún otro factor adicional.

Aunque parezca obvio, también se antoja necesario mantener una buena higiene capilar, empleando productos de calidad e incluso aquellos que ayuden a evitar la caída del pelo. También hay que procurar usar cepillos o peines (en caso de usarlos) con cerdas suaves que eviten el arrancado del cabello en momentos delicados.

Por supuesto y antes de tomar ninguna medida, lo idóneo es informarse correctamente. Para ello, lo más responsable es solicitar un diagnóstico profesional que nos arroje luz sobre el verdadero foco del problema. En la página web del Instituto del pelo podrás obtener mucha información sobre los distintos tipos de alopecia que hay. Actuar cuanto antes puede suponer la diferencia entre perder y no perder nuestro pelo.

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