¿Por qué someterse a una operación de pecho?

Como cualquier operación, toda persona que entra en un quirófano ha de saber que hay un postoperatorio en el que notará más o menos molestias.

Cuando la decisión de operarse es tomada por una misma, como en un aumento de pecho, ha de ser consciente y no inducida por terceras personas. El cuerpo de cada cual le pertenece en exclusiva a su dueña y ha de ser su percepción sobre el mismo, no la de los demás, quien determine el motivo y el momento.

Pechos

Una vez tomada esta importante decisión, pasados unos años o quizás unos meses, dependiendo de la satisfacción de los resultados, es probable que la mujer decida someterse a una segunda operación de pecho. Es muy importante tener en cuenta que a partir de los cincuenta años no es aconsejable que las mujeres se sometan a intervenciones quirúrgicas de este tipo, el motivo es el riesgo que puede provocar la anestesia. Por otra parte, del mismo modo que al realizar la primera operación la estabilidad psicológica ha de ser total, al someterse a una segunda también es necesaria dicha estabilidad.

Las razones para haberse sometido a la primera operación pueden ser varias, desde aumentar o reducir el pecho por motivos de cambios en el cuerpo, por ejemplo después de haber perdido un considerable peso, hasta igualar los dos senos. También suelen tomar estas decisiones mujeres que han sido operadas de cáncer de mama.

La determinación de someterse a una segunda operación debe estar basada en motivos realistas y tener en cuenta, ya en la primera, que el pecho no va a ser cien por cien perfecto por muchas veces que se haga y además, pretenderlo, es perjudicial para la salud física y psicológica de la mujer. Por ello es muy importante elegir bien a qué cirujano acudir y este debe poder discernir si la mujer está preparada para ello y si realmente es necesaria esa segunda operación.

En el caso en que el especialista decida que no es el momento o no hay motivo, se deben escuchar y meditar sus razones pues a veces una persona puede tener una visión distorsionada de su propio cuerpo. Un buen cirujano plástico nunca querrá poner en peligro a la mujer que acuda a él y es sumamente importante confiar plenamente en el doctor y sus consejos.

 

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