El estrés afecta en la belleza de las mujeres

La rutina diaria conlleva al estrés, un efecto social que afecta enormemente y posiblemente donde se achaca más es en la belleza de las personas. Pero esto es una realidad, que seguirá por los siglos de los siglos. Todos tendremos siempre que trabajar, pagar facturas, llorar, reír, sufrir, etc. No obstante, tienes que intentar día a día que el estrés no pueda contigo, sino todo lo contrario, tú tienes que dominar sobre él.

Mujer desesperada

Mujer desesperada. Fuente: flickr.com Fotografía The Pageman

Así pues, si quieres manejar a tus anchas el estrés, tendrás que poner remedio al asunto. Entonces, es el momento de mostrarte 9 trucos que no te dejarán indiferente a la hora de practicarlos y que probablemente los adoptes para próximas ocasiones y los empieces a recomendar a las personas de tu alrededor:

Luchar contra las bolsas en los ojos: Para que no suceda esto, tienes que dormir 8 horas diarias. Sí, aunque sea complicado. Cuando duermas, apaga tu teléfono móvil así como el resto de elementos electrónicos que divaguen por tu casa y tómate una manzanilla todas las noches antes de irte a la cama. Si el problema persiste, y sigues sintiendo que tienes los ojos hinchados, intenta ponerte la parte fría de la cuchara utilizada para la infusión sobre tus ojeras y date un masaje. Probablemente, si practicas este consejo durante días, las bolsas en los ojos se irán debilitando.

-Con todo el dolor de nuestro corazón, muchas mujeres tenemos la piel seca y escamosa: Si vives al límite y te sientes estresada, bebe mucho agua. No recurras a bebidas estimulantes con cafeína aunque te apetezcan. Toma alimentos que contengan agua, como verduras y frutas. Tu cara retomará otro esplendor.

-A pesar de que hayas pasado la pubertad, seguro que de vez en cuando te sale acné: Cuando nos salen granos en la cara, puede ser por la liberación del cortisol, y esto afecta al estómago. Este proceso afecta a la piel, aunque se esté desarrollando en el interior de tu organismo. Si te pasa eso, prueba a hacer yoga u otras clases de meditación. Reduce también las grasas y los azúcares en tu dieta.

Si te pica la piel, será urticaria, no te arrasques: De nuevo, afecta al aparato digestivo y se manifiesta de forma exterior. Aunque intentes relajarte con muchos métodos, ve al médico porque para las erupciones mejor que te receten algo.

Cara enrojecida, y no será porque te hayan ruborizado: Si te ves así, respira brevemente, en pequeños pasos. Lávate bien la cara, no es normal que la tengas tan roja frecuentemente, tan sólo cuando estés sudando o te pongas vergonzosa.

Aparición de líneas de expresión en el rostro: Sin querer, cuando ríes, frunces el ceño o arqueas las cejas, se te marcan los movimientos. Y pasa siendo joven también. Personas con 20 años tienen ya líneas de expresión, aunque sean finas. Trata de corregirte y no ser tan expresiva, porque si no probablemente cuando tengas 50 años tendrás infinidad de arrugas.

Combatiendo el estrés

Combatiendo el estrés. Fuente flickr.com Fotografía de Artesano-Naturalista

En el pelo salen canas: El estrés es tan provocativo que ataca hasta al cabello. Tienes que tomar vitaminas, no hay otra.

-Si tienes estrés, espero que no tengas el pelo fino: A las personas que tienen el pelo poco profundo, se les suele caer el pelo con más facilidad. Hay que evitarlo. Toma vitaminas y procurar hacer una dieta equilibrada.

¿Te salen rayas verticales en las uñas?: Si te pasa eso, es que estás envejeciendo o la falta de vitaminas. Si te lleva pasando hace tiempo, no hay duda, tienes falta de zinc. ¡¡Vete al médico cuanto antes!!

Llegados a este punto, cada vez tengo más claro que para estar guapa hay que sufrir. ¡Qué remedio! Pero hay muchas veces que no puedes evitar el estrés, puedes poner límites, pero es algo inevitable. Así que, mi moraleja final es que, no podemos dejar de lado el estrés porque trabajar es síntoma de bienestar, pero lo que sí podemos hacer es cuidarnos, mirarnos al espejo y ejercitar cada día nuestro cuerpo. Eso sí, es una meta interminable. ¡Ánimo!

Pérdida de cabello por estrés

La alopecia natural es una consecuencia común del avance inevitable de los años. Fisiológicamente, no sólo afecta a los hombres, y suele estar provocada por la herencia genética y por los cambios en la hormona testosterona. Ahora bien, no siempre es así, a veces puede estar relacionado con algún estado emocional alterado o alguna enfermedad, como por ejemplo, el estrés.

Caída del pelo

Se confunde constantemente el estrés con una patología, cuando no es así en absoluto. No es más que un modo de defensa que posee nuestro organismo, una forma de estar alerta ante la sospecha de un peligro. El problema viene cuando dicho estrés se alarga en el tiempo acarreando consecuencias fisiológicas y psicológicas graves, entre ellas la caída del pelo.

Podemos ser nosotros mismos los causantes de una pérdida de pelo mayor.

Aunque la caída de nuestro cabello es una cuestión fisiológica, puede empeorarse mucho por efecto de nuestra propia mente. Así, si uno está sometido a un cuadro de ansiedad y está perdiendo pelo progresivamente, puede acrecentar aún más la caída al ser consciente de ello, generándose a sí mismo aún más ansiedad y cayendo en un círculo vicioso muy peligroso.

Por ello, lo más recomendable es calmarse, no preocuparse demasiado y, una vez podamos pensar con claridad, tomar las medidas pertinentes para intentar evitar, en la medida de lo posible, la caída del pelo. Incluso es acertado pensar que, en última instancia, existen numerosos tratamientos que pueden ayudar en situaciones límite.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de cuidar nuestro pelo es que la alimentación cumple un papel fundamental en su fortalecimiento y crecimiento. De hecho, una falta de vitaminas o minerales grave puede ser suficiente para provocar la caída del cabello, sin necesidad de ningún otro factor adicional.

Aunque parezca obvio, también se antoja necesario mantener una buena higiene capilar, empleando productos de calidad e incluso aquellos que ayuden a evitar la caída del pelo. También hay que procurar usar cepillos o peines (en caso de usarlos) con cerdas suaves que eviten el arrancado del cabello en momentos delicados.

Por supuesto y antes de tomar ninguna medida, lo idóneo es informarse correctamente. Para ello, lo más responsable es solicitar un diagnóstico profesional que nos arroje luz sobre el verdadero foco del problema. En la página web del Instituto del pelo podrás obtener mucha información sobre los distintos tipos de alopecia que hay. Actuar cuanto antes puede suponer la diferencia entre perder y no perder nuestro pelo.

Las consecuencias físicas del estrés

El ajetreo de la ciudad, los problemas en casa, en el trabajo, el regreso de las vacaciones… Todos, son circunstancias que influyen en nosotros y nos modifican tanto por dentro como por fuera.

Psicológicamente, acaban minando la moral y la autoestima sí no les encontramos una rápida solución, pero físicamente también repercuten en nuestro cuerpo, ocasionando las típicas preguntas ante todos los que nos ven que dicen ¿Estás bien, pareces cansada? ó ¿Estás muy delgada, te pasa algo?

Los efectos del estrés en nuestro físico, suelen aparecer en la piel y en el peso en un primer momento.

La piel, es el órgano mas grande de nuestro cuerpo y por eso el que más achaca el estrés que sufrimos, según el Dr. Ricardo Ruiz, dermatólogo de la Clínica Dermatológica Internacional, “piel y mente están estrechamente relacionados y las consecuencias psicológicas repercuten rápidamente en la piel con problemas como el acné, rosácea, dermatitis seborreica, psoriasis o sudoración excesiva”.

Las consecuencias del estrés sobre la piel aportan un contenido negativo estético sobre nuestra imagen y esto provoca otra fuente de estrés, muchas personas que reflejan su estrés a través del acne sufren heridas al rascar el sarpullido por ejemplo.

El pelo, también sufre estos daños, por ejemplo, la alopecia o la aparición de canas son dos reflejos de padecer este estado anímico, además el estrés también afecta al crecimiento del mismo haciendo que este se estanque.

Las uñas, se debilitan y son más propensas a partirse o a no crecer, incluso tienden a amarillearse ofreciendo un aspecto insano.

El peso, al igual que el resto de los aspectos tratados anteriormente también se ve modificado cuando estamos pasando por este estado anímico. En algunas ocasiones suele aumentar, pero normalmente, la pérdida de varios kilos es lo que encontramos cuando subimos a la báscula.

La falta de apetito y desgana son las principales causas de esta perdida de peso, la ausencia de motivación y la preocupación que nos da vueltas por la cabeza no deja que nuestro estómago haga espacio a la comida y se refleje en un aspecto mas demacrado que hace que  nuestro entorno se preocupe.

Cómo podemos observar, son muchas las consecuencias que reflejan este estado, sin olvidarnos de las psicológicas, por eso, en el momento en el que comencemos a sentir esta dolencia debemos acudir al especialista, para que este analice la situación y nos paute un tratamiento a seguir.

La realización de deportes al aire libre, creación de espacios de ocio en nuestra rutina o la hipnosis, pueden ser buenos aliados para evitar el tan temido estrés y así no tener que recurrir a medicaciones más fuertes para nuestro organismo como son los antidepresivos.